Los discípulos guardaron el sábado después de la resurrección
La Biblia afirma que los discípulos de Jesucristo sí guardaron el sábado después de la Resurrección. Leamos las evidencias bíblicas:
Antioquía
Pablo “entró en la sinagoga un día de sábado” (Hechos 13:14). Judíos y conversos gentiles al judaísmo adoraban allí (versículos 16 y 26). Después de predicar el evangelio, “los gentiles rogaron que se les predicasen estas palabras el siguiente día de reposo” (versículo 42). Entonces, “el siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” (versículo 44).
Filipos
Lucas escribió: “un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río” (Hechos 16:13). No había sinagoga allí, pero los discípulos igualmente se reunieron para adorar en sábado.
Tesalónica
Pablo predicó en sábado y por “tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos” (Hechos 17:1-3).
Corinto
Pablo “llegó a Corinto” y “discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:1, 4).
Éfeso
Pablo “entró en la sinagoga, y habló con valentía por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios” (Hechos 19:8). Obviamente esto sucedía en los sábados, como en Antioquía, Corinto y Tesalónica.
Pablo NUNCA fue acusado por los judíos de quebrantar el sábado
Pablo fue arrestado en el Templo en Jerusalén (Hechos 21). En su juicio ante el Sanedrín, incluso los fariseos admitieron: “ningún mal hallamos en este hombre” (Hechos 23:9). Ante Félix, Pablo testificó: “adoro al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas” (Hechos 24:14). Y Pablo declaró ante Festo: “ningún agravio he hecho contra los judíos” (Hechos 25:10). También, ante Agripa, el apóstol dijo: “persevero hasta el día de hoy… diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder” (Hechos 26:22).
Finalmente, Pablo habló a los judíos en Roma, “testificándoles el reino de Dios y persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas, desde la mañana hasta la tarde” (Hechos 28:23). Durante todos sus juicios, los judíos jamás acusaron a Pablo de quebrantar el sábado simplemente porque nunca lo hizo.
El Concilio de Jerusalén
Este concilio liderado por los apóstoles fue organizado para discutir “esta cuestión… este asunto” de la “circuncisión” y la “ley de Moisés” (Hechos 15:1, 2, 5). El sábado mismo no fue debatido ni siquiera mencionado. La Iglesia decidió que los gentiles eran “salvos… por la gracia del Señor Jesucristo” (versículo 11). Y por lo tanto, no necesitaban ser circuncidados. En esta etapa temprana de la historia de la Iglesia, los gentiles creyentes aún adoraban con los judíos en sus sinagogas “cada día de reposo” (versículo 21). Así, el versículo 21 prueba que el “día de reposo” no fue cambiado al domingo por el Concilio de Jerusalén de la Iglesia Apostólica primitiva.
No hay ninguna sugerencia en las Escrituras de que Jesús, Su Padre, o los discípulos hayan cambiado en algún momento el santo sábado del séptimo día a otro día. Alrededor de 300 años después de la resurrección, algunas personas cambiaron el día santo de adoración de Dios del sábado (séptimo día) al domingo (primer día de la semana). Y este error ha sido transmitido hasta nuestro tiempo como si fuera un hecho.
Es imposible que cualquier parte de la ley moral de Dios cambie (Mateo 5:18). Los Diez Mandamientos aún son obligatorios hoy. Dios bendijo el sábado del séptimo día (Génesis 2:2, 3; Éxodo 20:8-11), y cuando Dios bendice, ningún hombre puede “revocarlo” (Números 23:20).
En Su servicio,
Equipo BibleAsk
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