¿Por qué dice la Biblia, si rompemos un mandamiento, somos culpables de todos?

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Ofendiere en un punto

El apóstol Santiago escribe en su epístola, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10). El apóstol se refiere en este pasaje a la ley de los Diez Mandamientos y cita dos ejemplos (Santiago 2:11). Una persona que tropieza con un mandamiento, quebranta todo porque la ley no es simplemente una colección de principios separados; es una perfecta y armoniosa revelación de la voluntad divina.

Seleccionar la parte de la ley que nos agrada e ignorar el resto, y tropezar incluso en un solo mandamiento, revela el deseo de hacer nuestra propia voluntad y no la de Dios. Así, la unidad del amor se rompe y el pecado del egoísmo se produce en la vida. Jesus dijo, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15 y 1 Juan 5:3).

Todos los principios son manifestaciones de amor hacia Dios o hacia el hombre. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). La ley se resume en una palabra: amor (Gálatas 5:14). Romper la ley en un punto es violar el amor como tal.

Culpable de todos

La infracción de la ley, ya sea civil o religiosa, no tiene por qué ser una infracción de todas las leyes; un delito es suficiente para condenar al infractor. Ningún juez terrenal perdonará la infracción de una ley simplemente porque el ofensor ha guardado muchas otras leyes. Una cadena se rompe por la rotura de su eslabón más débil. Por lo tanto, tropezar en un mandamiento ocasiona quebrantamiento de toda la ley para el transgresor. Cualquiera que deliberadamente quebranta un mandamiento se rebela contra la voluntad expresada de Dios. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:4).

Victoria en Cristo

No es necesario que estemos desanimados porque por Su vida y Su muerte, Cristo ha logrado la victoria sobre el pecado. Como hombre, enfrentó la tentación y la venció con el poder que le dio Dios. “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) es la garantía de nuestra libertad del pecado, la garantía de nuestro poder para obedecer la ley del cielo. “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).

La vida de Jesús atestigua que también nosotros podemos obedecer la ley de Dios y no tropezar. Pablo declaró, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Cuando se siguen verdaderamente los mandamientos celestiales, el Señor se hace responsable de nuestra victoria. En Cristo, hay poder para cumplir con todos los deberes y poder para repeler la tentación. En Él, hay gracia para el crecimiento diario, valor para las batallas y pasión por el servicio (1 Juan 5:4).

El Señor prometió, “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19). Y prometió que Él puede “salvar perpetuamente” (Hebreos 7:25), que nosotros podemos ser “más que vencedores” (Romanos 8:37), y siempre triunfar “en Cristo Jesús” (2 Corintios 2:14).

En Su servicio,
BibleAsk Team

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