La Biblia enseña que cuando las personas mueren, duermen en sus tumbas hasta el Día de la Resurrección (Salmos 13:3; Daniel 12:2; Hechos 7:60; Job 14:12; 1 Corintios 15:18). Jesús mismo consideró la muerte como un sueño (Juan 11:11-13).
Entonces, ¿qué sucede al morir? La Biblia nos dice: «Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio» (Eclesiastés 12:7). Cuerpo (polvo) – aliento (o espíritu) = muerte (no hay alma).
¿Qué sucede en la creación? La Biblia dice: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2:7). Cuerpo (polvo) + aliento (o espíritu) = vida (alma).
Así que, el hombre se convirtió en un alma viviente cuando Dios sopló el aliento de vida en el polvo. Este aliento de vida también se llama espíritu. Espíritu y aliento de vida son lo mismo y se usan de manera intercambiable en la Biblia. «Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, y haya hálito de Dios en mis narices» (Job 27:3).
Génesis 2:7 nos dice que el hombre es un alma, y de acuerdo con la palabra de Dios, ¡las almas mueren! El hombre es mortal (Job 4:17). Solo Dios es inmortal (1 Timoteo 6:15, 16). El concepto de un alma inmortal e imperecedera va en contra de la Biblia, que enseña que las almas están sujetas a la muerte (Ezequiel 18:20).
La Biblia enseña que las personas no van al cielo o al infierno cuando mueren. Las recompensas y los castigos solo se otorgan en la Segunda Venida, no en la muerte. «He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra» (Apocalipsis 22:12).
De hecho, la Biblia menciona que el profeta David no está aún en el cielo: «David … murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy». «Porque David no subió a los cielos» (Hechos 2:29, 34).
En la muerte, los seres humanos están totalmente inconscientes, sin actividad ni conocimiento de ningún tipo: «Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga;, porque su memoria es puesta en olvido. También su amor, y su odio, y su envidia, fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol». «Porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría» (Eclesiastés 9:5, 6, 10). «No alabarán los muertos a JAH» (Salmos 115:17).
Los muertos dormirán hasta el gran día del Señor, al final del mundo. Porque «El Señor mismo descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán … y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4:16, 17). «Seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, … y los muertos serán resucitados incorruptibles. … Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad» (1 Corintios 15:51-53). No tendría sentido una resurrección si las personas fueran llevadas al cielo al morir.
La Biblia enseña que para el creyente, en el momento de la muerte, el siguiente pensamiento consciente es el de su cuerpo glorificado en la venida de Cristo, porque en la muerte no hay conciencia del paso del tiempo (2 Corintios 5:6-8).
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