Hablar en lenguas en las Escrituras significa hablar “idiomas”. Dios da todos los dones del Espíritu para suplir una necesidad práctica. Entonces, ¿cuál era la necesidad del don de lenguas? La respuesta es: evangelizar. Jesús mandó: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
Pero, ¿cómo podían los apóstoles salir a predicar a todo el mundo cuando hablaban solo uno o dos idiomas? Para cumplir la gran comisión, el Señor prometió darles un don único del Espíritu Santo: una capacidad milagrosa y sobrenatural de hablar lenguas extranjeras que antes no conocían, con el propósito de esparcir el evangelio. Jesús prometió: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas” (Marcos 16:17).
Ejemplos bíblicos
Solo hay tres ejemplos reales de hablar en lenguas registrados en la Biblia (Hechos capítulos 2, 10 y 19):
- Hechos 2: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:1-4).
¿Por qué el Señor esperó hasta Pentecostés para otorgar este don? Hechos 2:5-11 nos lo dice:
“Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? … Y les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios” (Hechos 2:5-11).
El día de Pentecostés era una fiesta judía que caía 50 días después de la Pascua. Israelitas devotos venían de todo el Imperio Romano a adorar en Jerusalén. Dios escogió esta oportunidad para dar el don de lenguas a los discípulos, de manera que pudieran predicar a los judíos visitantes en sus idiomas nativos. Ese día, al menos 15 grupos lingüísticos estaban representados en la multitud (Hechos 2:9-11). Como resultado, miles escucharon la verdad en su propia lengua y se convirtieron.
Algunos dicen que el don de lenguas es un “lenguaje celestial” entendido solo por Dios o por aquellos con el don de interpretación. Pero la Biblia es clara en Hechos 2: tanto los discípulos como los oyentes entendieron lo que se predicaba. El pueblo dijo: “les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios” (Hechos 2:11).
- Hechos 10: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios” (Hechos 10:44-46).
Aquí vemos que Cornelio era italiano, mientras que Pedro era judío y hablaba arameo. Había una clara barrera de idioma. Probablemente Pedro comenzó a predicar con un intérprete. Pero cuando el Espíritu Santo cayó sobre Cornelio y su casa, los judíos que acompañaban a Pedro pudieron entender a los gentiles hablando en lenguas distintas de las suyas. El registro dice que los oyeron “que magnificaban a Dios” en estas lenguas (v. 46).
- Hechos 19: “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hechos 19:6).
Conclusión
Vemos que las únicas veces en que el don de lenguas estuvo ligado con el derramamiento del Espíritu Santo fue cuando había personas de más de un grupo lingüístico reunidas, lo que creaba barreras de comunicación. Por lo tanto, es claro que el propósito de hablar en lenguas no es balbucear sonidos ininteligibles, sino comunicar la Palabra de Dios.
Por eso dijo Jesús:
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
En Su servicio,
Equipo BibleAsk
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